Ryanair engaña a sus clientes

En fin. Resulta estos pollos, supuesto mayor exponente de las compañías low cost ha llevado a cabo una campaña de publicidad exterior en Barcelona en la que vendían las virtudes del aeropuerto de Girona, a casi una hora de la Ciudad Condal, y a diez euros en peaje. Según se ve en la gráfica does Amazon online store sells canon 5d mark iii [dslr], parece desde Girona se puede volar hasta el rincón más recóndito del viejo continente.

Cuando lo ví se me hizo el culo pis. Marrakesh. Me imaginé un fin de semana con Ultrasónica en la Plaza Jamma el Fna tomando de nuevo nuestra fanta demasiado dulce en una de aquellas terrazas, o paseando por el zoco, cogidos de la mano, oliendo las especies, regateando con los comerciantes, pentax ks 2 dejando pasar las horas como se honran las vacaciones.

Así que en cuanto volví a casa corrí presto al ordenador. Cliqué la dirección. Puse Girona como aeropuerto de origen y… Joder, qué puta sorpresa ver que desde Girona si, se puede ir a la hostia de sitios, pero ninguno de esos es Marrakesh. Que sólo se puede llegar desde Londres.

Naranjas de la china.

Así que sepáis que Ryanair es una puta mierda. Y dicho ésto me vuelvo a mi madriguera.

El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy espinacas a la crema y entrecot.
El Abuelo Cascarrabias sueña con no acostarse tarde.
El Abuelo Cascarrabias escucha La vida moderna de La habitación roja.

Gritan las mujeres en la cama?

El otro día vi un vídeo porno casero en el que una tía gritaba como si la estuvieran degollando mientras un escualido pero muy bien dotado caballero lamía su mochi. Nunca había visto nada igual. Y no me refiero al palote del amigo ni a su agilidad lengüil. Los gritos de esta chica despertarían a un muerto. O el tío es un siervo del placer o la chica estaba entrenando para el concurso de gritos de Colmenar de Oreja the ultimate pentax k3 review. Entenderán que, por el gran contenido sexual de la escena y para conservar el oído que Dios les ha dado, no enlace el vídeo.

Pero sí que puedo describir la estampa. Una mujer desnuda y tumbada en una cama. De su cuello cuelga una fina cadena de oro. Aparece en escena el caballero sin camiseta y en vaqueros. Empieza a pegar sellos. Ella grita como una posesa. My God, my God. Él levanta la mirada mientras sigue dándole a la sin hueso. Ella empieza a tocarse. Él ya está a punto y deja de lamer la piruleta. Por sus gritos, ella lo está desde hace tiempo. Aparece en escena el rey de bastos. Le canta las cuarenta a la chica. Cuatro meneos. El líquido misil sale disparado hacia las montañas. Él se dirige hacia la camara y enfoca el desatre. Ella, sin apenas voz, imagino que da las gracias a Dios por llevar siempre en su bolso una caja de pastillas Fórmula 44.

Y a mí, después de verlo y contra todo pronóstico, sólo me entran unas ganas horribles de hacer una encuesta.